
Manejo racional de la nutrición y fertilización de cultivos y pasturas
28 marzo, 2025
El director de Unicampo Uruguay, Ing. Agr. Esteban Hoffman, habló con «La Lechera» sobre los desafíos que enfrenta la lechería uruguaya por el bajo nivel de pH en los suelos y la necesidad de tomar medidas correctivas como el encalado para evitar mayores perjuicios en materia de productividad.
El experto advirtió que es un tema ausente en la agenda del sector y explicó por qué está más expuesto que la agricultura.
En la Expoactiva mencionaste que la lechería es uno de los sectores que estaba más expuesto al tema de la baja del pH en el suelo, ¿por qué?
Me encargué especialmente de hablar sobre esto porque este tema está relativamente ausente del sector lechero, porque la agricultura intensiva para la producción de pasto es el principal detonante de que los suelos acidifiquen por la extracción. Si extraes biomasa o grano, te llevas calcio, magnesio y ese es el detonante de que aparezca el hidrógeno y baje el pH. La lechería tiene un problemón. El sector lechero tiene tres componentes fundamentales que hacen que el impacto negativo de producir en suelos ácidos sea mucho mayor que en el sistema agrícola. Primero, porque los niveles de pH en el sector lechero son más bajos que en el sector agrícola, la proporción de áreas con problemas de pH es mayor. La lechería está arriba de suelos más frágiles que el grueso de la agricultura, porque están muy encaramados arriba del cristalino y la transición con la zona de Libertad (San José). Son suelos que tienen menos materia orgánica, que tienen menos arcilla y que son de CIC (carbono inorgánico del suelo) más bajo. La CIC es la combinación de los cuatro cationes: calcio, magnesio, potasio y sodio, más hidrógeno y aluminio.
¿Por eso está más expuesta la lechería, porque son suelos más pobres?
Exacto. El poder buffer que tiene el suelo, que es materia orgánica, es mucho más bajo. Entonces, cuando le empezás a sacar calcio y magnesio, rápidamente se le cae el pH. Pero la razón fundamental es que la lechería tiene un sistema que, además, es muy intensivo, y que se queja hace mucho tiempo que tiene que producir más pasto para bajar los costos de producción y bajar el costo de la biomasa producida y bajar cada kilo de grano consumido. Otro punto es que la lechería produce con especies que son muy sensibles a la acidez: alfalfa, trébol rojo, cebada, maíz. Esas especies son muy sensibles al pH. Esos predios empiezan a tener problemas con un pH por debajo de 6, cuando ya estás en 5,5. Mucha gente ni siquiera empezó a preocuparse sobre encalar un suelo. Capaz que te perdés en forma silenciosa el 30% de la producción de alfalfa o mucho más. Con un 5,5 de pH en un potrero de alfalfa te perdiste el 50% de la producción y no te diste cuenta. Si no hacés nada vas a llegar a una disminución de la productividad terrible. Cuando caes por debajo de 5 en pH empieza a aparecer el aluminio y ahí estás en el horno, porque aparecen los peladares. Ahí, se destruyen directamente las raíces; el daño es directo.
¿Cómo se debería empezar a encarar el tema?
Lo primero es el análisis de los suelos. Esto es como cuando vos detectas una enfermedad y es tarde. Cuando te agarra un estado complicado, viene el tratamiento duro y peludo. Tenemos un 30% del área del sector lechero con problemas graves. Hay que encalar, no hay otra forma. Y no se arregla con esos chimichurris de poquitos kilos de cal por hectárea o con enmiendas que proponen cosas fantásticas. Hay gente que ya está encalando y dice que es un universo completamente distinto. Estuve hablando del tema con el viceministro de Agricultura, Matías Carámbula, que está interesado porque es un hincha a muerte de la rotación de los cultivos. No es un problema de nosotros los agrónomos, que fabricamos un problema porque tenemos una solución, tenemos un problema nacional. Ya se sabe que cuando entrás nunca se vuelve atrás. Entramos, por decirlo así, un poco ampuloso, a la era del encalado. No nos vamos más de ahí.
Uno imagina que suelos típicos de Florida como los 502b más están expuestos
Mucho más. Pero no solo ese tipo de suelos, también los 1012, los 1013, los 1015, que ya de por sí son muy frágiles. Son suelos que tienen menos CIC y menos materia orgánica que el corazón agrícola de Soriano. Muchos de esos suelos ya están complicados. Ahora los agarramos ácidos y el suelo está complicado porque tiene mucho menos materia orgánica y en algunos casos están erosionados. Pero, además, lo que va arriba de eso es un sistema de alta productividad, y donde los predios conviven con una relación insumo-producto altísima.
¿Cuánta cal se requiere para estabilizar el pH de los suelos que hoy están en problemas?
Hoy en día, con la información que tenemos en la mayoría de los lugares, con 4, 5 o 6 toneladas por hectárea de una buena caliza es suficiente para empezar. Uruguay tiene calizas de las mejores del mundo. Cementos del Plata, que es la empresa que se rige por el derecho privado de Ancap, tiene una caliza impresionante. Y, para el sector lechero de Florida, la tienen cerca. Es distinto en el litoral, que tenemos un problema de logística, de flete, enorme.
¿Qué pasa si se aplica menos de ese volumen de cal?
No funciona. Esto es como las dosis para algunos antibióticos, con la mitad no te hace nada, no funciona en cuotas. Funcionaría si vos agarrás un campo y decís yo estoy con un pH de 5,6, 5,7 y no quiero entrar en la zona ácida, empiezo a hacer algo de sostén, para evitar el mal mayor. Cuando estás con el mal mayor no te queda otra opción que encalar. Es vital que ese encalado se haga con un pequeño movimiento de tierra (disquera) para que surta efecto. La clave es mezclarlo para que reaccione, no enterrarlo allá abajo en el suelo.
¿Hay resultados de encalado en tambos ya en Uruguay?
Sí, Unicampo Uruguay tiene un proyecto experimental importante en un tambo en el norte de Colonia montado arriba de un suelo cristalino (1012 y 502b) en el 70% del área; el resto son bajos. Las respuestas son sorprendentes. Los datos del piloto de la Agropecuaria de Dolores demuestran que se pueden perder 2 toneladas de trigo por hectárea.
¿Qué costo tiene esto para el productor?
El encalado es un bien amortizable, es como el riego, un alambrado o un tajamar. Nadie lo hace para uno o dos años. Lo ideal es trasladar la caliza en momentos donde los fletes son más baratos, no en plena zafra porque tenés que hacer 500-600 km para trasladarla desde el lugar más alejado, que es Treinta y Tres. A los valores actuales, aplicar 4 o 5 toneladas de cal por hectárea, más la aplicación, ronda los US$/ha 600-650. Los bancos ya están interesados en este tema y el gobierno está interesado en que esto pueda tener un mayor beneficio a través de la Comap (Ley de Inversiones).
Quizás un productor que tenga un 20%-30% de suelos ácidos pueda amortizar esa inversión con un crédito preferencial a un costo de US$/ha 120-130 por año. Con los números de la Agropecuaria de Dolores, con el impacto positivo en el rendimiento y de reducción de gasto de fósforo y potasio, en dos años ya se cubrió esa inversión. Al encalar, se incrementa, en promedio, casi un 25% el fósforo disponible en el suelo y cerca de un 20% del potasio.